lecciones en jardinería.
Alimenta la raiz. Lee Juan 15:1-11; 1 Corintios 13. «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador». Se puede decir que soy una jardinera frustrada. Me encanta, pero tengo la peor mano que jamás se haya visto. De todas formas, sigo tratando. De hierbas y especias a flores; específicamente, rosas. Hace dos años, necesitaba algo que resaltara en mi patio de atrás, y planté un jazmín. No era grande, como un metro. Me encantaban las florecitas blancas y el aroma que emitían. Debo decir que estaba orgullosa de mi jardín. Entonces llegó el verano y el horrible calor de Texas, que fue agravado por una sequía inusual y grave. Poco a poco, mi pequeño jazmín comenzó a morir. Sus hojas se comenzaron a secar y marchitar. Tan secas estaban que podías tomar una y se te hacía polvo en la mano. Pero yo no perdía la esperanza de que una vez que pasara la sequía, mi pequeña planta renaciera. No fue así. La sequía se intensificó; el calor casi era imposible de soportar. Nos impusiero...