estar quietas.
«Estad quietos y conoced que yo soy Dios. Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra» (Salmo 46:10). Hoy me levanté pensando en mi madre que ha estado ausente desde 2005. Este año hará 20 desde que fue a morar con el Señor. Ella siempre tenía un dicho o un refrán para todo. Siempre reaccionaba con alguna metáfora, o simplemente había frases que con frecuencia repetía, cada vez que era necesario. Mis propios hijos son víctimas de mis repeticiones de los refranes de mami. Hoy en particular, leyendo el Salmo 46, al llegar al versículo 10, leí: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios». Entonces casi que pude oír a mami diciendo: «¡Conchita, estate quieta!». Yo siempre fui una niña inquieta y con un período de atención corto, y en ocasiones esto hacía desesperar a mi madre, que cuando se cansaba gritaba: «¡Estate quieta, por favor!». Es curioso que este versículo está al final del capítulo, después de nueve versículos llenos de inquietud, violencia, guerra...